GONZALES VIGIL. EL MAESTRO JUSTO
Hoy trataremos sobre uno de los hombres del nacimiento de la república , poco conocido en la historia, no era de armas, era un sacerdote muy ilustrado que se dedicó a contribuir con la creación de la nueva nación, no desde un caballo dirigiendo hombres, sino desde una curul en el parlamento y con sus obras escritas que nos dejó, desde 1824 hasta 1875. En ese año fallece excomulgado. Él era Francisco de Paula Gonzáles Vigil, en adelante Gonzáles Vigil.
Era tal su sapiencia y desarrollo intelectual, que eras uno de los pocos hombres que vivió adelantado a su época; son esas personas que tienen una mayor capacidad de decodificación de la información de manera tal que incrementan su partitura mental, adquiriendo un conocimiento integral que le permite ver mas allá de los conocimientos pautados por la sociedad, como veremos.
Nuestro personaje, Gonzáles Vigil nació en Tacna el 13 de setiembre de 1792. Fue hijo del asturiano Joaquín González-Vigil de Molina (1749 - 17/4/1819) y María Micaela Yáñez. Su padre fue dueño del fundo Piedra Blanca y administrador de las Reales Rentas de Correos y Tabacos en Tacna.
En su juventud ingresó al Seminario de San Jerónimo de Arequipa, que dirigía el célebre Obispo Pedro José Chávez de la Rosa. En dicho establecimiento estudió Gramática, Filosofía, Matemáticas y Teología. Tuvo entre sus profesores a Francisco Xavier de Luna Pizarro [1], el más importante líder liberal y varias veces Presidente del Congreso.
En dicho centro de estudios fue considerado como el alumno más aplicado. Al cabo de un tiempo se le encargó la enseñanza de Gramática y la Pro secretaría de dicho Seminario (1811). Se trasladó al Cuzco, donde se graduó de doctor en Teología en la Universidad San Antonio Abad (12 setiembre 1812).
Tenías sus dudas de continuar el sacerdocio, hasta que en diciembre de 1818 se ordenó de subdiácono, en marzo siguiente de diácono y en setiembre de presbítero. José Sebastián de Goyeneche [2], el nuevo arzobispo de Arequipa, lo nombró vicerrector del Seminario y, además, le encargó la cátedra de Teología. En 1823 se alejó del Seminario y regresó a Tacna. Su vida, en cierto modo estuvo alejado del púlpito, más se inclinaba por las letras y la política.
Tras la batalla de Ayacucho, nace en él la vocación de servicio a la nueva patria y es elegido en 1825 diputado por Tacna para la formación del nuevo Congreso Constituyente, que convocaba Bolívar. Congreso que no llegó a conformarse [3], por lo que en 1827 nuevamente fue elegido para el mismo fin, ya con la salida de Bolívar del Perú. Como producto de esa Constituyente tuvimos la Constitución de 1828, de carácter liberal.
Como contexto
de la situación política, debemos decir que la corriente liberal republicana
tomaba distancia de la monarquía católica mediante el enjuiciamiento de la
Inquisición, es decir se mantenía la unidad católica pero lejos de España. Esta
unidad religiosa forjaba una señal de identidad que permitía la unidad política,
toda vez que existía tensión entre las ideas republicanas y las religiosas. Había
el temor que, si hubiera libertad de cultos, no habría unidad política, razón por la que él Estado se mantuvo confesional, pese a sus esfuerzos.
Coincidía en su liberalismo con Luna Pizarro, sacerdote como él, así como con Mariateguí, Benito Laso y Gregorio Paz Soldan, más adelante Luna Pizarro ya no comulgaría con sus ideas de reforma religiosa [4]
Siendo vicepresidente de la Cámara de Diputados, durante el primer gobierno del general Gamarra, acusó a éste de atropellar la Constitución, terminando su alocución con sus célebres palabras: “¡Yo debo acusar, y yo acuso!”. Se ganó la admiración de los demás liberales.
En 1835 fue reelecto Diputado por tres provincias: Tacna, Arequipa y Tarapacá. Este Congreso no llegó a instalarse debido a la anarquía que atravesaba el país tras la sublevación de Felipe Santiago Salaverry y la invasión boliviana, invasión a la que se oponía. Surgida la Confederación aceptó el cargo de director de la Biblioteca Nacional.
Cuando cae la Confederación, que duró breve tiempo, Gamarra lo exiló a Chile, regresando en 1840. Vigil había colaborado con el periódico el Arequipeño (1835), al regresar de su exilió siguió cumpliendo la misma función con El Correo (1840), El Constitucional (1858), La América (1862), El Hijo del Pueblo (1864) y El Correo del Perú (1871).
Ahora bien, como característica personal de este insigne hombre, desde ocupó tribuna en el Congreso era liberal, por lo que mantenía a raya a los autoritarios y conservadores. Así mismo realizó una profusa difusión de ideas adelantadas a la época, a través de escritos y libros sobre la separación de la Iglesia del Estado, fomentando un estado laico [5], promocionando una mejor educación para las mujeres, que tengan libertad de escoger sus centros de estudios para salir del monopolio de la educación religiosa [6].
A su iniciativa en el Congreso, los párrocos deberían bajar sus comisiones que le daban al obispo, situación que enardeció a su propio mentor, el arzobispo José Goyeneche, lo que originó la deportación de éste. En ese momento Goyeneche era arzobispo de Lima. En forma general se oponía a la sociedad ultramontana que defendía la supremacía de la Iglesia como una «sociedad perfecta» debido al origen divino de su creación, lo que le daba una posición superior sobre la sociedad civil.
En 1845 Ramón Castilla designó a González Vigil director de la Biblioteca Nacional, cargo que desempeñaría, durante treinta años, hasta su fallecimiento en 1875. Durante estos años, también actuó en las legislaturas de 1851 y 1853 contribuyendo en el debate sobre las reformas religiosas y así mismo se dedicó a escribir su Defensa de la autoridad de los gobiernos, obra publicada en seis tomos (1848-1849) y Defensa de la autoridad de los obispos contra las pretensiones de la Curia Romana, en cuatro tomos (1856). Su pensamiento trascendió inclusive hasta la misma Roma.
Como comprenderán esta situación llego a la curia romana y lo excomulgaron, acto que fue repetido en tres oportunidades porque no cejaba en doblegarse frente a sus ideas. El arzobispo de Lima y el de Bogotá, lo habían acusado ante Pío IX de tener "una doctrina herética, cismática y que esclaviza a la Iglesia sujetándola completamente al poder civil"
En sus escritos González Vigil también se pronunciaba contra la exagerada concentración de la riqueza como contra la pobreza extrema. En ambos casos encontraba como causa común la falta de una verdadera solidaridad.
A su muerte, solicitó ser enterrado en la Isla San Lorenzo por estar excomulgado, sin embargo, el presidente Manuel Pardo decretó duelo nacional y fue sepultado en el Cementerio General de Lima. Un siglo después la Santa Sede levantó su excomunión, por lo que se produjo la exhumación de sus restos para ser trasladados a Tacna.
[1] Clérigo liberal y político, fue el primer presidente del Congreso Constituyente del Perú.
[2] Criollo arequipeño, hermano del General Goyeneche, combatiente contra las tropas patriotas en el Alto Perú.
[3] No llegó a conformarse porque Bolívar quería que le
aprobasen la Constitución Vitalicia. Gonzáles Vigil se oponía a las ´pretensiones de Bolívar.
[4] Vigil defendía el regalismo y tenía en mente la secularización de la iglesia. Luna Pizarro se opuso a Vigil para que no fuera Consejero de Estado en 1847, ni Senador por Arequipa en 1849, porque temía la difusión de sus ideas desde esos puestos.
[4] Gonzáles Vigil, al igual que otros liberales promovían medidas anticlericales porque veían que la Iglesia tenía gran influencia sobre la población, deseaban separar la política de la iglesia. Por otro, lado acusaban a la religión católica de ser intolerante con otras religiones, lo que impedía la inmigración de extranjeros.
[5] En esa época sólo podían educar a las mujeres los religiosos. Ver en González Vigil Yáñez, Francisco de Paula, Importancia de la educación del bello sexo, pp. 26-27. INC, Lima, 1976
BIBLIOGRAFÍA:
Cuesta, Marcelino R. Las relaciones Estado-Iglesia en el Perú republicano: la polémica Vigil-Gual. Anuario de Historia de la Iglesia, núm. 11, 2002, pp. 435-443 Universidad de Navarra Pamplona, España Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=35501145
Las ideas filosóficas de Francisco de Paula González Vigil. Una lectura a través de sus obras: Diálogos de la existencia de Dios y la vida futura (1863) y La religión natural (1864). Tesis para Magister en Historia de la Filosofía de Tomás Gutiérrez S. UNMSM. 2016
Cultura jurídica indiana en un jurista peruano del siglo XIX: Francisco de Paula González Vigil (1792-1875). Tesis para Licenciado en Ciencias jurídicas de José Cartes e Inés Collao. Universidad de Chile. 2009
Tcherbbis Testa, Jimena, “Liberalismo, republicanismo y religión: Francisco de Paula González Vigil ante la Inquisición de Roma (1850-1860)”, Revista de Indias, LXXXII/286 (Madrid, 2022): 735-768. https://doi.org/10.3989/revindias.2022.022.
Lituma, Luis (1964). Luna Pizarro – Gonzáles Vigil. Biblioteca Hombres del Perú. Publicación: Hernán Alva O.
Gonzales, Carlos (1961). Francisco de Paula Gonzáles Vigil. El precursor, el justo, el maestro. 335 pp.



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