HUASCAR Y ATAHUALPA. PARTE I
Por: César Huertas
Siempre hemos considerado a la guerra entre Huáscar y Atahualpa como fratricida, motivada por la ambición al poder y hemos sentido, por la historia, a Atahualpa como el usurpador y a Huáscar como el legítimo Inca, veremos a continuación que no ha sido así necesariamente, este conflicto fue mucho más complejo de lo que nos han enseñado (1)
Recordemos que el auge del Imperio incaico comenzó con Pachacútec, su hermano Cápac Yupanqui y luego el hijo de Pachacútec, Tupac Yupanqui quien consolidó y expandió aún más el Imperio, lo mismo que su hijo Huayna Cápac, éste había nacido en Tomebamba (Cuenca – Ecuador), que fue tomando forma de una ciudad. (2)
Huayna Cápac, también fue un gran conquistador al igual que Pachacútec y Tupac Yupanqui (abuelo y padre). Asentó las conquistas anteriores del sur y debeló las rebeliones del norte. Tenía tres hijos, Ninon Cuchoyi, Atahualpa (el menor de los tres), que lo acompañaron al norte, y Huáscar que lo dejó como gobernante en el Cusco.
El malestar en el Imperio comienza por la larga ausencia de Huayna Cápac del Cusco - alrededor de 10 años- y la importancia cada vez mayor de una corte incaica en Tomebamba y Quito. Había que tener en cuenta que el Cusco siempre había sido el centro del Imperio, y este malestar no solo es de Huáscar, también de la nobleza cusqueña y la élite eclesiástica. De acuerdo con Franklin Pease, la guerra no solo fue de carácter militar sino también religiosa, toda vez que el Cusco no podía dejar que otra región del Tawantinsuyo compitiera con ella como centro religioso. (3)
En el Cuzco estaba centrado el mundo religioso, el Coricancha significaba no sólo el templo máximo sino quizás una representación sintética del mundo incaico, estaba en él el centro cósmico, punto de comunicación directa con el mundo de la divinidad. (Pease, 1963 p. 163)
Es por ello por lo que se le advierte a Huayna Cápac que regrese al Cusco, tanto de los orejones que eran parte de su sequito, como enviados del mismo Cusco. Según las narraciones orales al decidir regresar al Cusco muere (posiblemente de viruela) (4), pero antes ya había designado como su sucesor a Ninan Cuyochi, sin embargo, al poco tiempo este personaje también murió de la misma enfermedad.
Enterados en el Cusco de estos acontecimientos, la nobleza cuzqueña apoyada por Auqui Topa (hermano del inca fallecido) erige a Huáscar como el sucesor de Huayna Cápac. Huáscar dispone que traigan los restos de su padre con su sequito, dentro del cual debería venir Atahualpa, de manera que lo reconozca a él como el soberano.
Se menciona que el cadáver de Huayna Cápac fue momificado y llevado a Tumibamba , luego, procesionalmente, al Cusco. el cronista Cobo escribe al respecto: «estaba su cuerpo más bien curado que todos, porque no parecía estar muerto, y solo los ojos tenía · postizos, tan bien hechos que parecían. naturales». (Del Busto, 2005) (5)
Es en este momento que surgen versiones diferentes de los cronistas, sobre los orígenes del conflicto, pero que al final van a terminar en el enfrentamiento bélico entre las huestes de los dos hermanos.
Una versión dice que Atahualpa no viajó con los restos de su padre porque estaba distanciado de él, a raíz de haber sufrido una humillación de éste, causado por su fracaso en el primer ataque a los pastusos (Colombia). Por otro lado, Atahualpa esperaba que Huáscar a su vez lo reconozca o mantenga como Gobernador del reino del norte. Infiero que Atahualpa inicialmente no ambicionaba ser el Sapa Inca, pero alentado por sus generales y cortesanos, en razón que tenían más fuerzas militares que los cusqueños, podría haber cambiado de opinión.
Huáscar considero una ofensa la ausencia del hermano, y de ahí en adelante surgieron agravios entre ellos, al intercambiar mensajes, obsequios, mensajeros, originándose malentendidos cada vez más agresivos.
Es preciso también señalar que al asumir sus funciones Huáscar como Sapa Inca, comenzó a tomar acciones arbitrarias particularmente con la élite religiosa y a asumir actitudes que fueron minando su legitimidad ante la nobleza cusqueña y la élite sacerdotal. Una mejor descripción la tenemos en la obra “La Historia del Tahuantinsuyo” de María Rostworowski
Sin embargo, no supo o no se preocupó por conservar su prestigio entre ellos, ni trato de conseguir la amistad y el respeto de los generales que habían servido fielmente al difunto Inca. De carácter pusilánime, violento, cruel y desatinado, Huáscar no otorgo a los nobles de los reales ayllus la atención que estaban acostumbrados a recibir de los soberanos precedentes (Rostworowski, 2013)
Así mismo esta situación generó una polarización de los pueblos del Tawantinsuyo alrededor de los dos Incas, tanto religiosa como militar. La costa norte tomó posición al lado de Huáscar y la costa central y sur al lado de Atahualpa, manteniendo Pachacamac su neutralidad. En el norte los cañaris, vecinos a Tumibamba, se declararon partidarios del Cusco. No eran pues sectores divididos por la geografía como se suele pensar sino por rivalidades y lealtades.
(1) Hay varias versiones de cronistas del origen y desarrollo de este enfrentamiento
(2) Ciudad con trazos similares a algunos edificios del Cusco, que fue cobijando una nueva nobleza
(3) A partir del Inca Pachacútec se adora al Dios Sol, cuya imagen está en Koricancha (Cusco), y el Inca es el hijo del Sol, en consecuencia, donde estaba el Inca estaba la divinidad.
(4) Los españoles ya habían tenido dos viajes desde Panamá a las costas de Colombia y al parecer estaban diseminando la viruela
(5) La técnica de momificación nunca fue entregada a los españoles, que lo deseaban, al ver su avidez solo por el oro
Bibliografía:
Del Busto, J. A. (2005). Lo que debo saber (Vol. 5). PUCP.
Pease, F. (1963). Los ultimos incas del Cusco. PUCP, 43.
Rostworowski, M. (2013). La Historia del Tahuantinsuyo. IEP.
Bien dicen, no es que los españoles nos hayan ganado la guerra, sino, que los Incas la perdieron.
ResponderBorrar